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Discurso sobre el Estado de la Unión, 10 de septiembre de 2025.

12 · septiembre · 2025 | Destacadas, Noticias

Estrasburgo, 10 de septiembre de 2025. La versión original del discurso está disponible aquí.

Solo dará fe el texto pronunciado

Presidenta Metsola:

Señorías: 

Europa está en combate.

Un combate por un continente completo y en paz.

Por una Europa libre e independiente.

Un combate por nuestros valores y nuestras democracias.

Un combate por nuestra libertad y nuestra capacidad de determinar nuestro destino por nosotros mismos.

No se confundan: es un combate por nuestro futuro.

Le he dado muchas vueltas antes de decidir comenzar este discurso sobre el estado de la Unión con una aseveración tan dura.

Después de todo, los europeos no estamos acostumbrados a hablar en esos términos ni nos sentimos cómodos haciéndolo.

Porque nuestra Unión es fundamentalmente un proyecto de paz.

Pero lo cierto es que el mundo de hoy es implacable.

Y no podemos maquillar las dificultades que los europeos sienten cada día.

Sienten que se mueve el terreno sobre el que pisan.

Sienten que las cosas se ponen más difíciles precisamente cuando ellos están trabajando cada vez más duro.

Sienten el impacto de la crisis mundial.

Del aumento del coste de la vida.

Sienten la velocidad con que el cambio afecta a sus vidas y a sus carreras.

Y les preocupa la interminable espiral de acontecimientos que ven en las noticias, desde las devastadoras escenas de Gaza hasta la incesante descarga rusa sobre Ucrania.

No podemos limitarnos a esperar a que pase esta tormenta.

Este verano nos ha demostrado que sencillamente no hay espacio ni tiempo para la nostalgia.

En este preciso momento se están trazando las líneas de batalla para un nuevo orden mundial basado en el poder.

De modo que, sí, Europa tiene que luchar.

Por su lugar en un mundo en el que muchas grandes potencias son ambivalentes o abiertamente hostiles hacia Europa.

Un mundo de ambiciones imperiales y guerras imperiales.

Un mundo en el que las dependencias se instrumentalizan como arma de forma despiadada.

Y es por todas estas razones por las que debe surgir una nueva Europa.

Señorías:

Este debe ser el Momento de la Independencia de Europa.

Creo que esta es la misión de nuestra Unión.

Ser capaces de hacernos cargo de nuestra defensa y nuestra seguridad.

Asumir el control de las tecnologías y las energías que sustentarán nuestras economías.

Decidir en qué tipo de sociedad y de democracia queremos vivir.

Estar abiertos al mundo y optar por establecer asociaciones con nuevos y antiguos aliados.

En definitiva, se trata de tener la libertad y el poder para determinar nuestro propio destino.

Y sabemos que podemos hacerlo.

Porque juntos hemos demostrado lo que es posible cuando tenemos la misma ambición, unidad y sentido de la urgencia.

He perdido la cuenta de las veces que me han dicho que Europa no podía hacer esto o aquello.

Durante la pandemia. Sobre el plan de recuperación. Sobre la defensa. Sobre el apoyo a Ucrania. Sobre la seguridad energética.

Y la lista continúa.

Una y otra vez, Europa se mantuvo unida y salió adelante.

Y ahora tenemos que hacer lo mismo.

Por eso, Señorías, la pregunta central que se nos plantea hoy es bien sencilla.

¿Tiene Europa estómago para este combate?

¿Tenemos la unidad y el sentido de la urgencia necesarios?

¿La voluntad política y la destreza política para llegar a acuerdos?

¿O queremos más bien luchar solo entre nosotros?

Dejar que nos paralicen nuestras divisiones.

A esto es a lo que todos tenemos que responder: todos los Estados miembros, todos los miembros de esta Cámara y todos los comisarios.

Todos nosotros.

Tal y como yo lo veo, la elección está clara.

Por lo tanto, mis palabras de hoy son palabras para la unidad.

Unidad entre los Estados miembros.

Unidad entre las instituciones de la UE.

Unidad entre las fuerzas democráticas proeuropeas en esta Cámara.

Comparezco hoy aquí, con el Colegio al completo, preparada para hacer que esto suceda junto con ustedes.

Preparada para reforzar la mayoría democrática proeuropea.

Porque es la única que puede ofrecer resultados a los europeos.

Señorías:

Libertad e independencia son precisamente aquello por lo que lucha hoy el pueblo ucraniano.

Personas como Sasha y su abuela.

Sasha tenía solo once años cuando los rusos atacaron.

Él y su madre buscaron refugio en un sótano en su ciudad de Mariúpol.

Una mañana, salieron a buscar algo de comida.

Y entonces fue cuando se desató el caos.

Una lluvia de bombas rusas sobre un barrio civil.

Todo se oscureció y Sasha sintió que le ardía la cara.

Tenía metralla justo debajo de un ojo.

En cuestión de días, la ciudad fue asaltada por soldados rusos.

Se llevaron a Sasha y a su madre a lo que los rusos llamaron un «campo de filtración».

Después separaron a Sasha.

Le dijeron que no necesitaba a su madre.

Que viajaría a Rusia y tendría una madre rusa.

Un pasaporte ruso.

Un nombre ruso.

Lo enviaron a la Donetsk ocupada.

Pero Sasha no se rindió.

En una parada en el camino, le pidió prestado su teléfono a un desconocido.

Y llamó a su abuela, Liudmyla, que vivía en la Ucrania libre.

«Baba, quiero que me lleves a casa».

Ella no lo dudó ni un segundo.

Sus amigos le dijeron que era una locura tratar de ir.

Pero Liudmyla removió montañas para llegar hasta él.

Con la ayuda del Gobierno ucraniano, viajó a Polonia, a Lituania, a Letonia, a Rusia y, finalmente, a la Ucrania ocupada.

Rescató a Sasha.

Y el largo viaje de regreso lo trajo también de vuelta a la seguridad.

Pero siguen teniendo el corazón roto.

Cada día siguen luchando por encontrar a la madre de Sasha, atrapada en algún lugar por la brutal guerra de Rusia.

Quisiera dar las gracias a Sasha y a Liudmyla por permitirme compartir su historia.

Es un honor para mí que estén hoy aquí con nosotros.

Señorías:

Les invito a unirse a mí para rendir homenaje a Sasha, a Liudmyla y a la incesante lucha de Ucrania por la libertad.

Lamentablemente, la historia de Sasha no es ni mucho menos una historia aislada.

Hay decenas de miles de niños ucranianos más de los que no sabemos qué ha sido.

Capturados. Amenazados. Obligados a negar su identidad.

Debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para apoyar a los niños de Ucrania.

Por eso puedo anunciar que, junto con Ucrania y otros socios, organizaré una cumbre de la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos.

Todos los niños secuestrados deben ser devueltos.

Señorías:

Esta guerra debe terminar con una paz justa y duradera para Ucrania.

Porque la libertad de Ucrania es la libertad de Europa.

Las imágenes de Alaska no fueron fáciles de asimilar.

Pero solo unos días después, los dirigentes europeos acudieron a Washington para apoyar al presidente Zelenski y llegar a acuerdos.

Desde entonces se han hecho avances reales.

La semana pasada, sin ir más lejos, veintiséis países de la Coalición de los Dispuestos declararon su disposición a formar parte de una fuerza de seguridad en Ucrania, en el contexto de un alto el fuego.

Seguiremos apoyando todos los esfuerzos diplomáticos para poner fin a esta guerra.

Pero todos hemos visto lo que entiende Rusia por «diplomacia».

Putin se niega a reunirse con el presidente Zelenski.

La semana pasada, Rusia lanzó el mayor número de drones y misiles balísticos en un único ataque.

Ayer mismo, se produjo un ataque con misil en un pueblo de la provincia de Donetsk contra personas que esperaban para recoger su pensión.

Mataron a más de veinte.

El mensaje está claro.

Y nuestra respuesta debe ser clara también.

Tenemos que presionar más a Rusia para traerla a la mesa de negociaciones.

Necesitamos más sanciones.

Estamos trabajando ya en el decimonoveno paquete en coordinación con socios.

Nos estamos fijando especialmente en acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles rusos, en la flota clandestina y en los terceros países.

Y al mismo tiempo necesitamos más apoyo para Ucrania.

Nadie ha contribuido tanto como Europa.

Cerca de 170 000 millones de euros de ayuda militar y económica hasta la fecha.

Pero hará falta más.

Y no deben ser los contribuyentes europeos quienes soporten por sí solos la mayor parte de esta carga.

Esta es la guerra de Rusia. Y es Rusia la que debe pagar.

Por eso debemos ponernos a trabajar urgentemente en una nueva solución, basada en los activos inmovilizados rusos, para financiar el esfuerzo de guerra de Ucrania.

Con los saldos de efectivo asociados a estos activos rusos podemos conceder a Ucrania un préstamo de reparaciones.

Los activos como tales no se tocarán.

Y el riesgo deberá asumirse de manera colectiva.

Ucrania solo reembolsará el préstamo una vez que Rusia pague las reparaciones.

El dinero ayudará a Ucrania de forma inmediata.

Pero será crucial también a medio y largo plazo para la seguridad de Ucrania.

Por ejemplo, financiando unas fuerzas armadas ucranianas fuertes como primera línea de las garantías de seguridad.

Propondremos un nuevo programa.

Lo llamamos «ventaja militar cualitativa».

Apoyará la inversión en las capacidades de las fuerzas armadas ucranianas.

Por ejemplo, los drones.

Antes de la guerra, Ucrania no los tenía.

Hoy, más de dos tercios de las pérdidas de equipos rusos son atribuibles al uso de drones por parte de Ucrania.

Esto no supone solo una ventaja en el campo de batalla.

Es un recordatorio del poder del ingenio humano en nuestras sociedades abiertas.

Pero Rusia se está recuperando rápidamente, con el apoyo de drones Shahed diseñados por Irán.

Y está aprovechando la ventaja de la producción industrial en masa.

El sábado, en una sola noche, Rusia envió ochocientos drones a Ucrania.

Así que el ingenio ayudó a abrir una puerta para la defensa de Ucrania.

Pero, por la otra parte, el poder industrial bruto podría amenazar con cerrarla de golpe.

Pues bien, nosotros podemos utilizar nuestra fortaleza industrial para ayudar a Ucrania a contraatacar en esta guerra de drones.

Podemos ayudar a transformar el ingenio ucraniano en superioridad en el campo de batalla y, a la vez, en industrialización conjunta.

Esta es la razón por la que puedo anunciar también que Europa adelantará 6 000 millones de euros de los préstamos de aceleración de los ingresos extraordinarios y suscribirá una Alianza para los Drones con Ucrania.

Ucrania tiene el ingenio.

Lo que necesita ahora es escala.

Y juntos, podemos lograrla: para que Ucrania mantenga su ventaja y Europa refuerce la suya.

Señorías:

La economía de guerra de Putin continuará aunque cese la guerra.

Esto significa que Europa debe estar dispuesta a asumir la responsabilidad de su propia seguridad.

Por supuesto, la OTAN seguirá siendo esencial en cualquier caso.

Pero solo una postura de defensa europea fuerte y creíble puede garantizar nuestra seguridad.

Y en estos últimos años hemos hecho avances históricos para construir nuestra Unión Europea de Defensa.

A principios de este año presentamos el plan «Preparación 2030», que podría movilizar hasta 800 000 millones de euros de inversiones en el ámbito de la defensa.

Esto incluye también el instrumento SAFE, que está ya en condiciones de proporcionar 150 000 millones de euros para compras conjuntas.

Ya hay diecinueve Estados miembros que han presentado una solicitud.

Se han completado todas las suscripciones con cargo al programa,

lo cual es una buena noticia.

Estamos trabajando también para conceder una prima a quienes apoyan a Ucrania o compran material ucraniano.

Se trata de una ayuda económica urgente para afrontar una necesidad urgente.

La semana pasada pude verlo con mis propios ojos durante una visita a los Estados miembros que están en primera línea.

Ellos son los que mejor conocen la amenaza rusa.

Y no hay ninguna duda: el flanco oriental de Europa protege a toda Europa.

Desde el mar Báltico hasta el mar Negro.

Por eso debemos invertir para apoyarlo con una guardia del flanco oriental.

Esto significa dotar a Europa de medios estratégicos independientes.

Debemos invertir en la vigilancia espacial en tiempo real para que ningún movimiento de fuerzas pase desapercibido.

Debemos responder a la llamada de nuestros amigos bálticos y construir ese muro de drones.

Esto no es una ambición abstracta.

Es el fundamento de una defensa creíble.

Una capacidad europea desarrollada, desplegada y mantenida conjuntamente, preparada para reaccionar en tiempo real, sin ambigüedad alguna sobre nuestras intenciones.

Europa defenderá cada centímetro cuadrado de su territorio.

En todos los países que he visitado he escuchado el mismo mensaje: no hay tiempo que perder.

Por tanto, en el próximo Consejo Europeo presentaremos una hoja de ruta clara.

Para poner en marcha nuevos proyectos comunes en materia de defensa.

Fijar objetivos precisos para 2030.

Y crear un semestre europeo de la defensa.

2030 está a la vuelta de la esquina.

Y es hoy cuando Europa debe prepararse.

Señorías:

Cuando hablamos de independencia, hablamos de elegir nuestro destino.

Es por eso por lo que está luchando Ucrania.

Y es lo que todos los europeos se merecen.

Porque Europa es una idea: la idea de libertad y de fuerza mutua.

Esta fue la idea que impulsó a la generación posterior a 1989.

Cuando el este y el oeste se unieron.

Y es tan potente ahora como lo era entonces.

Esa es la razón por la que estamos acercando a futuros Estados miembros a nuestra Unión.

Mediante la inversión. El apoyo a las reformas. La integración en el mercado único.

Debemos mantener el ritmo de este proceso basado en los méritos.

Porque solo una Europa unida —y reunificada— puede ser una Europa independiente.

Una Unión más grande y más fuerte es una garantía de seguridad para todos nosotros.

Y porque para Ucrania, para Moldavia y para los Balcanes Occidentales, su futuro está en nuestra Unión.

Hagamos que suceda la próxima reunificación de Europa.

Señorías:

Lo que está sucediendo en Gaza ha sacudido la conciencia del mundo.

Personas asesinadas mientras piden comida.

Madres que sostienen a niños sin vida.

Estas imágenes son simplemente catastróficas.

Así que quiero empezar con un mensaje muy claro:

La hambruna provocada por el hombre nunca puede ser un arma de guerra.

Por el bien de los niños, por el de la humanidad, esto debe parar.

Esto obedece también a un cambio sistemático iniciado en los últimos meses, que es simplemente inaceptable.

Hemos sido testigos de la asfixia financiera de la Autoridad Palestina.

De los planes para un proyecto de asentamiento en la denominada zona E1, que básicamente separaría a la Cisjordania ocupada de Jerusalén Este.

De las actuaciones y declaraciones de los ministros más extremistas del Gobierno israelí incitando a la violencia.

Todo ello apunta a un claro intento de minar la solución de dos Estados.

De socavar la visión de un Estado palestino viable, y no debemos dejar que esto ocurra.

Señorías:

Realmente me duele decir esto.

Y sé que, para muchos ciudadanos, la incapacidad de Europa para alcanzar un acuerdo sobre la manera de avanzar en común es igualmente dolorosa.

Preguntan cuánto deben empeorar aún las cosas para que la respuesta sea unánime.

Lo entiendo.

Porque lo que ocurre en Gaza es inaceptable.

Y porque Europa debe liderar el camino, al igual que ha hecho antes.

Nuestro apoyo financiero y nuestra ayuda humanitaria superan con creces a los de cualquier otro socio.

Nuestro compromiso con una Autoridad Palestina viable mantiene viva la solución de dos Estados.

Y debemos instar a otros a comprometerse también urgentemente, tanto en la región como fuera de ella.

Pero, por supuesto, Europa necesita hacer más.

Muchos Estados miembros han ido más allá por su cuenta.

Por nuestra parte, propusimos suspender parte de nuestra financiación de Horizonte 2020.

Pero sin una mayoría, la propuesta está bloqueada.

Debemos superar esta situación.

No podemos permitirnos el lujo de paralizarnos.

Por eso propondré un paquete de medidas para abrir camino y buscar la manera de avanzar.

En primer lugar, la Comisión hará todo lo que pueda por sí sola.

Dejaremos en suspenso nuestro apoyo bilateral a Israel.

Detendremos todos los pagos en estos ámbitos, sin que ello afecte a nuestro trabajo con la sociedad civil israelí o Yad Vashem.

En segundo lugar, presentaremos otras dos propuestas al Consejo.

Propondremos sanciones a los ministros extremistas y a los colonos violentos.

Y propondremos, asimismo, una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación sobre cuestiones relacionadas con el comercio.

Soy consciente de que será difícil encontrar mayorías.

Y sé que cualquier medida será excesiva para algunos.

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